Alfonso Klauer
Casi rotundamente puede sostenerse que
el mundo andino ha cambiado al compás
de los agresivos golpes de la naturaleza. Y
que los pueblos antiguos de los Andes,
sin alcanzar a comprenderla, y menos a
dominarla, han tenido que acatar sus casi
siempre nefastos designios, con estupefacción
y resignado estoicismo.
Todavía ningún texto de Historia –y mucho
menos aquellos que forman la conciencia
histórica de nuestros jóvenes–, se
aproxima siquiera un ápice a mostrar
cuán extraordinariamente grandes han
sido las fuerzas de la naturaleza. Y, en
consecuencia, tampoco muestran cuánta
decisiva gravitación han tenido en la historia
de los pueblos de los Andes. Y lo
que ofrece este texto es un pálido reflejo
de lo que muy posiblemente ocurrió.