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Competencia,
estática y dinámica y equilibrio
Stigler, G.J.
Al estudiar los fenómenos económicos se acostumbre a usar
un tipo de análisis que, tras una larga experimentación, se ha uniformado
bastante. Del mismo modo, se ha desarrollado una terminología que, a pesar de
contener palabras que no se encuentran en el léxico del lego, ofrece
definiciones precisas (a veces extrañas) apropiadas para facilitar el análisis
teórico. El capítulo de que nos ocupamos trata de resumir este armazón analítico
y de explicar su terminología. De lo primero nos ocuparemos en las dos primeras
secciones sobre competencia y estadística y dinámica. tratándose, además,
un concepto fundamental en la parte que se refiere al equilibrio.
I. La naturaleza de la competencia
Es
necesario, ante todo, definir la competencia y explicar la finalidad de este
concepto. La naturaleza de la competencia perfecta se puede resumir explicando
las tres condiciones necesarias para su existencia:
1. Cada unidad económica (empresa o familia) debe ser
tan pequeña, comparada con el mercado, que no ejerza una influencia perceptible
sobre los precios de los artículos que se compran y venden.
2. Todos los mercados se deben ver libres de interferencias
institucionales, o más exactamente, no deben existir restricciones sobre los
precios y la movilidad.
3. Todas las unidades económicas deben poseer una
información adecuada.
Las dos primeras condiciones son obvias, mientras que
la tercera es un poco más complicada.
La competencia no es perfecta si una empresa
independiente puede producir una cantidad tal de un artículo que un aumento de
su actividad pueda disminuir, en forma perceptible,[1]
el precio. La empresa controla el precio al regular su producción, y el
control del precio es una de las características de lo que comúnmente recibe
el nombre de monopolio. La competencia exige que todas y cada una de las unidades
económicas[2]
sean lo bastante pequeñas para que los precios del mercado se consideren
independientes de sus actividades.[3]
En segundo lugar, si se aplican restricciones especiales a los precios o a
la movilidad de los factores de la producción en cualquier terreno, se puede
afirmar que se restringe la competencia. Las restricciones pueden ser de
tipo legal, tales como el fijar las tarifas de los ferrocarriles, exigir un
examen a los futuros médicos o prohibir la venta de bebidas alcohólicas a
particulares. También un sindicato puede restringir la libertad de trabajo por
medio de la imposición de cuotas de admisión elevadas o de piquetes de
huelga. Una asociación de productores puede negarse a aprovisionar a aquellos
que traten de bajar los precios. La costumbre puede exigir que el hijo siga la
ocupación del padre. Todas estas trabas sobre los precios y sobre el empleo de
los factores de la producción son incompatibles con la competencia.
No obstante, existen ciertas actividades de tipo social
(que el Gobierno se encarga de cumplir) incluso en un régimen de competencia:
los contratos deben hacerse cumplir, la propiedad privada debe ser protegida y
el fraude y la violencia evitados o, por lo menos, sancionados. En cualquier
discusión realista de la competencia se admite que el Gobierno regule los pesos
y medidas, que controle el sistema bancario y la acuñación de moneda, que
asuma funciones sociales (educación, sanidad) y que use de otras formas de
control de la actividad económica. La mayor parte de las funciones que citamos
sólo se le otorgan porque no se cumple la tercera condición de la competencia:
un conocimiento completo. Por lo que se ha dicho se podría interpretar que esta
tercera condición de la competencia tiene como finalidad reducir las actividades
del Gobierno a las de juez y policía. Esto no es así; el requisito de que nos
ocupamos se ha añadido por una razón muy diferente. Si los consumidores
desconocen los precios del mercado comprarán a precios elevados, cuando podrían
hacerlo con mayor economía, y existirán varios precios para un mismo artículo.
Si los trabajadores (o los dueños de factores de la producción) ignoran el
nivel de los salarios no venderán siempre sus servicios al mejor postor. Si los
hombres de empresa desconocen los costes y los precios, aumentarán su producción
incrementando las pérdidas, y otras veces la reducirán disminuyendo los
beneficios. Los miembros de un sistema económico deben conocer su mecanismo
para que funcione bien.
Si reflexionamos sobre esto, nos daremos cuenta de que un
conocimiento completo implica un campo mucho más amplio. Si los consumidores
conocieran las propiedades físicas de un producto no existiría la propaganda,
ya que las bondades de un artículo serían ciertas y públicas, y en el caso
contrario, los consumidores conocerían sus defectos. El hombre de empresa
prevé con exactitud las mejoras técnicas futuras (si es que son posibles, véase
la sección II), lo cual provoca la pregunta, siempre molesta, de por qué no
las adopta inmediatamente. El capitalista concede sus préstamos con un
conocimiento perfecto de las actividades que desarrollará el prestatario mientras
esté el préstamo en vigor. Admitimos la existencia de, por decirlo así, una
república en que cada individuo es un vigilante.
¿Por qué molestarnos adoptando una serie de premisas
inexistentes? Este problema ha sido percibido tanto por los estudiantes de
economía inteligentes como por los que no los son. La respuesta se ha tratado
en forma sucinta en el capítulo I. Es ahora el momento de desarrollarla:
1. El realismo es relativo. La competencia es un supuesto
de estudio más apropiado que el monopolio, aunque tratemos de conformarnos a
la realidad. Todo esto se aclarará después de haber estudiado la teoría de la
competencia imperfecta (Parte III); pero podemos desde ahora señalar algunas
características que sirvan de explicación provisional. No existen monopolios
inmunes a la rivalidad —deben competir con las demás industrias para
conseguir mano de obra, capital y clientes— Estos elementos de rivalidad son,
cuantitativamente, menos importantes que en un régimen de competencia, pero
son, probablemente, más importantes que las características monopolísticas.
Por otra parte, existen tantos tipos de monopolio (de competencia imperfecta),
que uno cualquiera, de un tipo dado, es menos importante que el grupo, más
homogéneo, de industrias que explotan artículos competitivos.
2. Es necesario, desde el punto de vista pedagógico,
comenzar a tratar los problemas, excepto los más simples, buscando soluciones
fragmentarias. La realidad económica es, en su totalidad, por lo menos tan
complicada como la realidad física. Sin embargo, el estudiante de física no
pone objeciones a premisas tales como la ausencia de frotamiento, el espacio
euclidiano o a la frecuente frase “puede ser demostrado” ¿Por qué ocurre
lo contrario en economía?
3. Las soluciones fragmentarias sólo pueden ser útiles
si se las considera, únicamente, como tales. La premisa de la ausencia del
frotamiento no tendría ningún valor pedagógico si una vez que se tomara en
cuenta su existencia se tuviera que abandonar todas las soluciones estudiadas
antes de introducirla. La competencia cumple esta condición: es muy valiosa
como punto de partida hacia problemas más realistas (también más complicados)
de análisis económico. En realidad, es inconcebible que la teoría moderna de
la competencia imperfecta haya alcanzado el desarrollo que hoy día tiene si no
hubiera existido una teoría de la competencia muy elaborada.
4. La competencia ha sido y es una política tanto como
un método de análisis. Esto no constituye por sí mismo una base de
argumentación, ya que entonces se podría afirmar, por analogía, que la química
debería seguir considerando como punto de partida el estudio del oro. La
competencia seguirá teniendo implicaciones de orden político, ya que nos da la
definición de un sistema económico eficiente. La teoría socialista moderna
y la filosofía liberal del siglo XIX coinciden al admitir que un sistema
competitivo tiene por resultado una distribución óptima de los servicios
productivos.
Conviene, debido al poco conocimiento del significado
que los economistas dan a la competencia, añadir unas palabras a este respecto.
La característica fundamental de todas las relaciones económicas es el ser
impersonales. El hombre de empresas individual, por ejemplo, se enfrenta a
precios, no a rivales. Puede adquirir toda la mano de obra que desee a un precio
dado y vender la cantidad que crea oportuno a un precio determinado. No existe
ninguna razón que le haga desear la ruina de sus competidores: ¿Qué beneficio
obtendría de ello si siguen existiendo miles, en realidad un número
ilimitado, de competidores que podrían eliminar sus ganancias.
En el lenguaje cotidiano, la palabra competencia tiene,
por desgracia, un sentido muy personal. Un equipo de balompié compite con otro,
una marca de cigarrillos trata de atraer a los consumidores de otra. La
competencia “a muerte” implica una contradicción en los términos para el
economista. Es posible que la mejor recomendación que se pueda hacer el estudiante,
respecto al uso de esta palabra, sea que las relaciones económicas no son nunca
de competencia pura, si implican relaciones de tipo personal entre unidades
económicas.
II.
Análisis estacionario, dinámico e histórico
Aun en
aquellos puntos en que se hayan comprendido perfectamente los fenómenos
económicos no es aconsejable analizarlos en forma global: la explicación
de fenómenos complicados es a menudo compleja y existen razones, de orden
pedagógico, para dividirla en partes. Esta es una de las razones que existen
para estudiar los aspectos estacionarios, dinámicos e históricos del análisis
económico. Sin embargo, existe otra razón más importante para aceptar
esta clasificación La mayor parte de los fenómenos económicos no pueden ser
explicados científicamente en su totalidad, es decir, no pueden ser previstos.
En este caso el economista puede llevar a cabo un análisis fructífero
suponiendo que los datos fundamentales son estacionarios, aunque no pueda
explicar los elementos dinámicos e históricos del problema
Una teoría económica estacionaria (o estática) es la
que explica la posición de equilibrio (véase la sección III) de un problema
definido, suponiendo que los datos del problema son inmutables. Un ejemplo
sencillo sería: si las curvas de demanda y oferta de un artículo dado no varían,
el punto de intersección determina el precio de equilibrio y la cantidad que
absorbe el mercado. Otro ejemplo un poco más complicado de análisis estadístico
lo constituye el famoso modelo económico de una economía estacionaria. Este
modelo se utiliza constantemente en el presente volumen y por ello merece una
explicación.
Se puede definir economía estática como aquella en que
no existen cambios dentro de los tres grupos fundamentales de datos:
1.
Los gustos.
Los gustos y preferencias de los individuos, referentes a bienes y servicios,
son fijos. Es necesario interpretar con amplitud esta afirmación; la
preferencia de los trabajadores entre obtener mayores ingresos o disfrutar de
mayor cantidad de tiempo ocioso es también fija. Bajo estas condiciones ningún
artículo puede llegar a caer en desuso.
2.
Factores de la
producción. Podemos aceptar, por el momento, la división clásica de los
recursos productivos: tierra, trabajo y capital. Con respecto a la tierra se
supone que no existe el desgaste, que no se efectúan nuevos descubrimientos de
tierras o minas y que las existentes son inagotables. La población
productiva no vería de tamaño, ni cambia su distribución por edades, sexo,
preparación técnica o educación. El equipo no aumenta ni disminuye.
3.
La tecnología.
No se logran nuevos inventos ni varía la organización de la producción
gracias a nuevos métodos, tales como la dirección científica de la empresa.
Vale la pena señalar que una economía estacionaria no
tiene que ser competitiva y que la economía bajo el régimen de competencia
nunca ha sido (ni es probable que pueda ser) estacionaria. “Dinámico” es un
término tomado de la mecánica que los economistas han usado con menos rigor
que el de “estático”[4]
El significado de “dinámico; que se emplea en este libro corresponde al que
tiene en física: la economía dinámica es el estudio de las variaciones que
sufren una serie de magnitudes económicas (precios y cantidades) para llegar
a un punto de equilibrio, dentro de una estructura estática. Suponiendo finas
las curvas de demanda y oferta de un artículo y que la condición de
equilibrio es que se vendan 10.000 unidades a un precio igual a un dólar; si
el precio inicial por unidad es de dos dólares, ¿cuál es el mecanismo por
medio del cual se logra el equilibrio? Estas son las cuestiones fundamentales
del análisis económico dinámico.
Para terminar, hay que tener en cuenta los cambios históricos
de los datos, deseos, recursos y tecnología. Una teoría histórica de la
economía consistiría en una explicación generalizada del crecimiento de la
población, del descubrimiento de nuevos recursos, de la aplicación de nuevas
técnicas y de las variaciones de las necesidades. La teoría de las fluctuaciones
económicas explicaría y prevería los ciclos económicos —para
gloria eterna y beneficio temporal de los economistas—. En esta obra no se
trata del cambio histórico.
III.
La naturaleza y condiciones del equilibrio
La
teoría económica moderna recibe a menudo el calificativo de “economía del
equilibrio”, debido a que el estudio de su naturaleza y de sus condiciones
forma el meollo de la teoría de los precios. En cualquier investigación
específica el economista está interesado por conocer la producción de
ciertos artículos y su precios, teniendo en cuenta los datos del problema que
se le presenten (las condiciones de la oferta y la demanda). La producción y
los precios están equilibrio siempre que, dados los datos que rigen la
oferta y la demanda, no exista ninguna tendencia a fluctuar ni en la producción
ni en los precios. Las condiciones de equilibrio son las relaciones que deben
existir antes de llegar a él; estas condiciones resumen los determinantes
más importantes de la actividad económica.
Existen diferentes clases de equilibrio:
1. Un
equilibrio puede ser estable, neutro o inestable. Pigou ha descrito estas
formas de equilibrio como sigue:
“Un sistema se encuentra en equilibrio estable si, al
ocurrir una pequeña alteración, entran en juego ciertas fuerzas que tienden a
restablecer la posición inicial. El equilibrio es neutro si, al ocurrir dichas
variaciones, no entran en juego fuerzas equilibradoras, pero tampoco surgen
otras que acentúen la variación; el sistema permanece en la nueva posición.
El equilibrio es inestable si una pequeña variación pone en acción
fuerzas que lo alejan de su posición inicial. Un barco de quilla muy pesada está
en equilibrio establece; un huevo acostado sobre uno de sus lados, en
equilibrio neutro, y un huevo que descansa sobre uno de sus picos, en equilibrio
inestable. Es fácil imaginar situaciones económicas artificiales en que
impere un equilibrio neutro o inestable; pero la teoría de los precios está
relacionada con fenómenos reales en que estos casos son muy excepcionales. Más
adelante se tratarán casos de equilibrio inestable. Por regla general, se dan
las condiciones necesarias (llamadas condiciones de estabilidad) para que
exista el equilibrio”.[5]
2. El
equilibrio puede ser simple o múltiple. Una posición de equilibrio simple es
la que se debe a la existencia de una sola serie de precios y cantidades, que
llene los requisitos de equilibrio. Se dan posiciones de equilibrio múltiple
cuando existen varias series de precios y cantidades que llenen, también, los
requisitos de equilibrio. El estudio del equilibrio múltiple es
esencialmente formal, ya que no se han dado ejemplos de casos empíricos para
estudiarlos. Posteriormente se tendrá en cuenta una o dos situaciones de
equilibrio múltiple; pero, por regla general, se considerará típica la
posición de equilibrio único.
3. El
equilibrio puede ser parcial o general. El equilibrio parcial es aquel que se
basa en un grupo limitado de datos; por ejemplo, el precio de un artículo determinado,
al mantenerse constantes, mientras se efectúa el análisis, los precios de
los demás productos. Equilibrio general es el que se basa en todos los datos
que se refieran al problema que se estudia: los precios y la producción de
todas las industrias. El método de equilibrio parcial corresponde a
Marshall y a la escuela de Cambridge, y el equilibrio general a Walras y a la
escuela de Lausana. El empleo del término “equilibrio general” es
inapropiado; ningún análisis económico es general, en el sentido de abarcar
todos los datos relativos a un problema. El sistema de Walras, por ejemplo,
hace caso omiso de las fluctuaciones económicas, de los impuestos sobre el
consumo, del progreso, de la tecnología y de las características y
peculiaridades de las industrial concreta. Lo más que puede afirmarse es que
los estudios de equilibrio general tienen más contenido que los de equilibrio
parcial; no es posible afirmar que son completos en ningún caso. Además,
cuanto más amplio sea el análisis, menos concreto será su contenido —esto
se deduce del hecho de que la mente humana no puede, en un momento dado,
dedicarse más que al estudio de un número relevantemente pequeño de
problemas—. Desde el punto de vista del análisis formal, la amplitud del
campo y la reducción del contenido de los estudios del equilibrio general no
pueden suscitar objeción alguna. En problemas concretos, tales como el estudio
del precio de la leche en una ciudad, el investigador debe concentrar su
capacidad analítica en el estudio de los datos más importantes. No es útil, a
pesar de ser exacto, tener en cuenta que el precio de la leche en una ciudad
depende, entre otros factores del nivel de precios del país. No obstante, el
estudio del equilibrio general además de tener objetivos importantes, da lugar
a problemas muy interesantes de análisis económico. En primer término,
demuestra que el equilibrio de un sector determinado del sistema económico no
es incompatible con la existencia de equilibrio en los demás. Esta conclusión
no es, de ninguna manera, evidente.
En segundo lugar, el estudio del equilibrio general nos
ofrece un esquema de la estructura y del mecanismo del sistema económico, lo
cual tiene gran importancia pedagógica, como se verá en el capítulo
siguiente. Además, ayuda a determinar los datos más significativos de un
problema concreto y demuestra las limitaciones que supone el considerar una sola
industria, por admitir, desde cierto punto de vista, características
constantes en las demás. En discusiones posteriores se dan numerosos ejemplos
de la utilidad del análisis general.
4. El
equilibrio puede ser a largo y a corto plazo. Una posición de equilibrio puede
depender del tiempo, ya que su transcurso puede hacer variar los datos. Esta
característica puede ser considerada como una diferencia más entre el
equilibrio parcial y general, siempre que consideremos que el análisis a corto
plazo es parcial y que los estudiosa largo plazo son más generales.
El ejemplo clásico de cambios en los datos de un
problema, a través de tiempo, se encuentra en la teoría de la producción de
Marshall; la cual supone, por ejemplo, que el productor puede alterar la
velocidad de producción de una fábrica con más rapidez que las características
de la fábrica misma. Por ello, el precio que se basa en las variaciones del la
velocidad de producción se denomina precio normal (de equilibrio) a corto
plazo. Si se tienen en consideración tanto los cambios en número como en tamaño,
de las fábricas, se obtiene el precio de equilibrio a largo plazo. Un
equilibrio puede depender o ser independiente del mecanismo que lo ha causado.
Por regla general, se podría suponer que la posición final de equilibrio depende
del mecanismo que lo ha hecho posible. Supongamos, por ejemplo, que el precio
del equilibrio del algodón, durante un año dado, es de 10 centavos de dólar
por libra; si este precio se estableciera automáticamente no tendría a
alterarse. En realidad, el precio empieza sus tanteos por debajo del punto de
equilibrio, aumenta a medida que se hace aparente el exceso de la cantidad
deseada sobre la ofrecida y puede continuar aumentando, hasta llegar a 12 centavos,
sólo porque, basándose en la experiencia, los vendedores retienen en almacén
una parte de la producción, en espera de aumentos subsecuentes del precio.
Por otra parte, el precio inicial puede permanecer siempre por debajo del
nivel de equilibrio, debido a que los consumidores hayan almacenado ciertas
cantidades adquiridas a bajo precio y dediquen parte de sus ingresos a la
adquisición de otros materiales de confección.
No existe una teoría general de los efectos del mecanismo
de los fenómenos económicos sobre su posición de equilibrio final; estos
mecanismos son tan complicados que es posible que no llegue a desarrollarse
una teoría sobre ellos. La importancia del mecanismo que causa la posición
final de equilibrio no puede ser estimada a
priori; su influencia depende de las características de la situación de
cada mercado. Es razonable creer que cuanto menores sean las fluctuaciones de
los precios y de la producción, menor será su efecto sobre la posición
general de equilibrio; siendo esto así, podría considerarse la posición final
como constante, en muchos casos.
Este problema puede ser eliminado su se acepta, como la
hacen, por regla general, todos los economistas, que la posición de
equilibrio se produce inmediatamente. El principio de la contratación de Edgeworth
proporciona un método para aislar la influencia del mecanismo. De acuerdo con
este principio, los vendedores y compradores acuden al mercado efectuando
contratos provisionales sobre precios y cantidades. Los contratos
provisionales no sirven de base para el intercambio, ya que cada comprador (o
vendedor) está en libertad de volver a contratar con aquellos compradores o
vendedores que le ofrezcan condiciones más ventajosas. Cuando se han efectuado
varios contratos de este tipo los vendedores y compradores no encuentran a nadie
que pueda mejorar los términos de sus negociaciones. Esta es la posición
desequilibrio en el mercado; una vez lograda, da lugar a la realización de
los intercambios.
Las condiciones de equilibrio son las relaciones que
deben existir para que el sistema económico pueda llegar a un equilibrio. Dados
los datos de un problema, las condiciones de equilibrio representan un resumen
completo de todas las fuerzas que ejercen influencia sobre el resultado final
del proceso económico. Así, pues, un problema de teoría económica se puede
considerar resuelto una vez que se conozca las condiciones de equilibrio que le
son inherentes.
La característica más sobresaliente de las condiciones
de equilibrio es que son las mismas; en número, que las cantidades y precios
que tienen que ser determinados. Las condiciones son, expresándonos en términos
matemáticos, las ecuaciones del sistema económico, y los precios y las
cantidades, las incógnitas. Esta importante característica puede explicarse
por medio de dos ejemplos:
1.
En el caso,
sencillo, de que la oferta de un artículo sea fija contamos con dos datos: la
cantidad de que se puede disponer y la curva de demanda del artículo. Además,
conocemos una de las condiciones de equilibrio: que la cantidad que se desea, al
precio de equilibrio, es igual a la cantidad de que se dispone. Esta relación
entre los datos del problema hace posible la determinación del precio.
2.
El segundo
caso consiste en el equilibrio a la larga de una industria. Los requisitos del
equilibrio en este ejemplo (se estudian en el capítulo 9) son: a)
todas las empresas producen una cantidad tal que hace máximas sus ganancias
netas; b) el precio iguala la demanda y la oferta, y c) el precio determina que le beneficio de cada empresa no se mayor
que el que corresponde a las inversiones dentro de la competencia. Con estas
condiciones (y los datos del problema) podemos deducir a) el número de empresas que hay en la industria;
b)
la producción de cada una, y c) el
precio del artículo. Además de estas condiciones necesarias de equilibrio
existen otras, llamadas “suficientes” o condiciones de estabilidad, que pueden
hace posible un equilibrio estable. Las condiciones de estabilidad pueden ser
examinadas estudiando el precio del mercado. En las figuras A y B se han
representado las curvas de oferta y demanda de un artículo dado. En ambos casos
las condiciones necesarias (un precio, igualdad entre la cantidad de oferta y
demanda) se obtiene al ser la cantidad OA y
el precio OB . En la figura 2A la
situación es de equilibrio estable, ya que una pequeña variación del precio,
por encima de OB , dará lugar a un
exceso de la oferta sobre la demanda y el precio volverá a su posición inicial
OB; lo mismo ocurre si la variación hace al precio menor que OB
. Ahora bien, en la figura 2B no se dan las condiciones de estabilidad, ya
que si el precio fuera un poco menor que OB, la cantidad de la oferta sería mayor que la de la demanda y el precio
descendería cada vez más.
Si el
precio estuviera por encima de OB la
cantidad de la demanda excedería a la oferta y el precio aumentaría
acumulativamente.
La
condición de estabilidad en este caso consiste en que la curva de demanda
intersecte a la de oferta en un punto inferior.
A
B


Bibliografía
1.
Knight, Frank H.: “Risk: Uncertainty and Profit”,
London School of Reprints of Scarce Works, núm. 16 (1933, C. 1, 5, 6
2.
Robbins, Lionel): “On a Certain Ambiguity in the
Conception of Stacionary Equilibrium”, Economic
Journal, XL, (1930) , 194- 214.
3.
Kinght, Frank H.: “Statics and Dinamics”, reproducido
en The Ethics of Competition, Harper,
Nueva York, 1935.
4. Kaldor (N). : “A Clasificatory Note on the Determinateness
of Equilibrium” Review of Economic Studies,
I (1934), 122-136
* La Teoría de los Precios. Editorial Revista de Derecho Privado. Madrid. 1953. pp. 27-39.
[1] En el capítulo XII se explica cómo se hace perceptible la influencia sobre un precio.
[2] Hemos dividido las unidades económicas en familiares y empresas. Una combinación de empresas (cártel) se convierte en una unidad económica si las empresas que la forman llegan a acuerdos sobre la producción y la política de precios. Estas combinaciones afectan los precios y son incompatibles con la competencia.
[3] Si tratamos de describir, y no de definir, la competencia, es necesario que estudiemos las condiciones que hacen posible la existencia de unidades económicas tan pequeñas que llenen este requisito. En el caso de unidades de consumo se puede aceptar nuestro supuesto, guardado todo el respeto que merece el movimiento cooperativista. En el campo de la producción hay que tener en cuenta las economías de la producción en gran escala (si es que no existe control estatal sobre el tamaño de las empresas), que se estudian detalladamente en el capítulo XI.
[4] En mecánica, la "estática; se refiere al estudio de los cuerpos en equilibrio, es decir, a estudiar los problemas que se plantean cuando las sumas de las fuerzas que actúan sobre ellas es igual a cero. El principio de la palanca es el ejemplo clásico. La "dinámica" se ocupa de las leyes del movimiento de los cuerpos, de los fenómenos físicos que se rigen por el principio de la aceleración. La trayectoria de los proyectiles es el ejemplo clásico en este caso. En la actualidad se acostumbra a estudiar la estática como un caso especial de la dinámica. La física moderna usa el término :estado de reposo o estacionario"(en contraste con "estado móvil o dinámico");pero estas palabras tienen un sentido técnico muy diferente del que se les dio al usarlas por primera vez en economía.
[5]A. C. Pigou, Economic's of Welfare,
Macmillan, Londres, 1932, pp. 794-795