2. Las tesis marxistas tradicionales

Las interpretaciones de la crisis agrícola de América latina y Brasil a las que llamo aquí "marxistas tradicionales", pueden resumirse en tres tesis: a) El feudalismo antecede al capitalismo; b) el feudalismo coexiste con el capitalismo; y c) el capitalismo penetra o invade al feudalismo. Estas tesis no se excluyen mutuamente; antes bien, se complementan unas a otras, y diversos escritores se adhieren a dos o más de ellas y a sus tesis derivadas.

a. El feudalismo, antecede al capitalismo. Esta tesis implica, en Brasil, la preexistencia también de la esclavitud. El problema surge cuando preguntamos qué produjo esta esclavitud, qué determinó el funcionamiento de esta sociedad esclava, qué causó la desaparición de la esclavitud y qué la reemplazó. Nelson Werneck Sodré examina como sigue las dos primeras preguntas:

"Simonsen por ejemplo rechaza la idea del feudalismo colonial y plantea la del capitalismo. Él cree que ni siquiera en Portugal, en la época de los descubrimientos, existía el feudalismo. La tesis capitalista la adoptan también ciertos estudiosos de la historia [latino] americana, como Sergio Bagú... Celso Furtado niega el carácter feudal de la colonización y defiende la tesis de la esclavitud en cuanto explica la naturaleza hermética del régimen. Otros investigadores se inclinan a estudiar los rasgos feudales de la legislación, en la que la organización ocupaba un lugar secundario. No es difícil concluir que tal legislación mostraba claras huellas feudales. Tampoco podía ser de otro modo, dado que la clase que entonces dominaba en Portugal era la de los nobles feudales... El régimen esclavista no surge aquí de la desintegración de la comunidad primitiva, sino que es establecido por unos nobles que anteriormente vivían en un mundo —el mundo metropolitano— en que predominaba una forma más avanzada de producción, la feudal... Quienes se adhieren a la tesis de la existencia de rasgos capitalistas en la empresa de la colonización fueron, indudablemente, Ilevados a ello por la confusión, largo tiempo existente, entre la noción del capital comercial —característico de la fase mercantil— y el capitalismo. Hoy parece claro que ... el capital comercial estuvo lejos de originar, y aún más de caracterizar, al mencionado modo de producción [la esclavitud]. Así, pues, la conclusión a que nos lleva el examen de las realidades que Brasil comenzó su existencia colonial bajo el sistema de producción esclavista." (Sodré, sin fecha: 82.)

El examen de otras partes de la exposición de Sodré sugiere que, lejos de haber derivado esta conclusión del "examen de la realidad", la obtiene, por cierto, de su propia. aplicación mecánica a Brasil de la tesis de Marx acerca del desarrollo del capitalismo en Europa. Como Marx observa que el mercantilismo (el comercio) no bastaba para originar el capitalismo en Europa y que para ello se necesitaba la industria (la producción), Sodré arguye que el mercantilismo no podía producir capitalismo, o siquiera esclavitud, en Brasil. El mismo razonamiento infundado y no marxista parece servir de base a su pretensión de que el mercantilismo no podía predominar en aquella época en Portugal y que, por tanto, debe haber sido el feudalismo. Sodré no tiene en cuenta la posibilidad de que el feudalismo reinara en Portugal, y sin embargo, su sector mercantilista colonizará a Brasil. Tampoco explica por qué sus nobles feudales podían tener deseo de conquistar un nuevo continente y no digamos capacidad para hacerlo.

Paul Singer amplia más el razonamiento: "La importación de africanos representa el 70% de las compras totales de Brasil. Parece, pues, que no es la monoproducción para el mercado metropolitano la que determina el régimen de trabajo esclavo, sino, al contrario, que ésta presupone a aquélla." Refiriéndose al período de la abolición del comercio negro y, más tarde, de la misma esclavitud, Singer observa que Brasil tenía dos caminos ante si: la "feudalización" o la "capitalización". Y aunque añade que una y otra encontraron aplicación en diferentes regiones, llega a la siguiente conclusión: "Como es evidente, la abolición de la esclavitud no generó una agricultura capitalista, ni podía haber sido así bajo una estructura de tenencia de la tierra cuya formación se basaba en el trabajo esclavo y que no era directamente afectada por la abolición de la esclavitud." (Singer, 1961: 65, 69, 72.)

b. El feudalismo coexiste con el capitalismo. La segunda tesis marxista tradicional, referida a períodos recientes y actuales, es que el feudalismo y el capitalismo coexisten. Esta tesis asume muchas formas, de las que sólo algunas pueden ser citadas aquí.

Llegamos, por tanto, a una conclusión de extraordinaria importancia para nosotros: la existencia de un dualismo en el proceso revolucionario de Brasil... Nuestra sociedad está abierta a la clase obrera, pero no a la campesina. De hecho, nuestro sistema político permite que la clase obrera se organice para seguir adelante. La sociedad brasileña es rígida en un gran segmento: el formado por el sector rural. (Furtado, 1962: 28.)

Este análisis político, análogo a la teoría de la sociedad dual de los países subdesarrollados (Boeke, 1953), no procede de un marxista, sino de un prominente ideólogo de la burguesía, reciente ministro de planificación económica de Brasil. Pero la misma interpretación se encuentra, en esencia, entre importantes análisis marxistas de América latina y Brasil.

Así, en ciertos países subdesarrollados, la producción industrial capitalista, regionalmente limitada, coexiste con un sistema semifeudal de grandes latifundios. Ambas estructuras (o subestructuras) de la sociedad se caracterizan por sus propias relaciones de producción y, por tanto, sus propias estructuras clasistas. Pero como quiera que el desarrollo económico de estos países es un desarrollo capitalista, las clases fundamentales son, o serán, las del sistema capitalista. (Stavenhagen, 1962:2.)

[Las diferencias regionales] revelan diferentes estados de evolución hacia la estructura socioeconómica capitalista. En resumen, mientras en ciertas regiones predominan formas de trabajo tradicionales, como la economía de subsistencia, el colonato y otras formas de arrendamiento y aparcería, en otras regiones encontramos el trabajo asalariado en dinero. En un extremo encontramos el complejo rural tradicional, mientras en el otro tenemos el sistema capitalista en desarrollo. (Ianni, 1961: 33.)

La agricultura brasileña... es una estructura formalmente capitalista que se manifiesta de dos modos: empleo directo de asalariados agrícolas o entrega de tierras en arrendamiento. Pero debajo de la apariencia capitalista, o sea, de las relacionó económicas impersonales..., aparecen en realidad elementos de subordinación personal: une extensión de la servidumbre... Por último, los residuos feudales, que reducen al arrendatario a la condición de siervo, son más comunes de lo que se cree. (Singer, 1961: 71-72.)

c. El capitalismo penetra al feudalismo. La tercera tesis sostiene que el capitalismo está entrando en el campo, sin prisa pero sin pausa. Este proceso trae consigo los beneficios de la racionalización de la agricultura y la liberación de la economía y el campesino, de sus grilletes feudales; pero también la proletarización del campesino.

La esencia de la concepción de la reforma agraria en Brasil a mi modo de ver, es la descripción del proceso de penetración de la organización capitalista de producción en el campo y la consiguiente transformación de la vieja estructura agraria de base patrimonial. En esta discusión, el problema de Ias formas de la propiedad y la organización económica es decisivo. (Cardoso, 1961: 8.)

Estimulada por el crecimiento del mercado de consumo de productos agrícolas provocado por la expansión industrial, la agricultura se modifica para ajustarse a las nuevas condiciones de rendimiento de trabajo productivo. La empresa agrícola se modifica, promoviendo a su vez la expulsión de parte de los trabajadores. Hay una interacción continua, progresiva y acumulativa entre los diferentes sistemas socioeconómicos que la realidad brasileña envuelve. La economía de subsistencia es continuamente afectada y modificada por la ya más vigorosa economía mercantil, la que a su vez es periódica o continuamente estimulada por el comercio internacional. Las interrelaciones entre ellas conducen, por tanto, a la extensión de las formas capitalistas de producción entre las actividades agropecuarias aún encerradas en los moldes de la economía de subsistencia..., lo que transforma el modo de usar el trabajo y provoca la proletarización. (lanni, 1961: 45.)

La sustitución de la estructura colonial, semifeudal y precapitalista por la estructura capitalista, y los rasgos específicos de una y otra, son compendiados por Singer en un artículo posterior:

Brasil... continuó practicando una agricultura tradicional de colonia, engranada a la exportación, con una amplia producción subsidiaria para la subsistencia, métodos de cultivo extensivo, rotación de tierras, desconocimiento del arado y los abonos, devastación de terrenos y deforestación de grandes áreas ofrecidas en holocausto a la erosión. El mismo desarrollo del país trae aparejada también una serie de transformaciones cualitativas de la estructura de la economía agrícola que representan, en esencia, el cambio de la agricultura tradicional del tipo colonial, de las características mencionadas, a una agricultura moderna de tipo capitalista. El paso de la agricultura colonial a la capitalista implica una transformación de todos los aspectos de la actividad agrícola. La productividad de la tierra y de la mano de obra aumenta: de la tierra, porque se introducen los abonos y otros medios que incrementan y preservan le fertilidad del suelo; de la mano de obra, porque, junto con la energía del hombre se introduce la de animales y máquinas, así como implementos de agricultura mecánica. La técnica del cultivo cambia, pasando de la rotación de tierras a la de cosechas. De modo similar cambia la técnica de la cría de ganado, que ya no depende de pastos naturales, sino de pastos artificiales o de la estabulación. Por último la unidad de producción pierde gran parte de su autosuficiencia, llegando a depender de insumos adquiridos en el extranjero, y entra en un todo mayor en el que la división del trabajo y la especialización de las tareas son impelidas por la expansión del mercado y la escala de producción... Se usa una mayor proporción de capital para la misma cantidad de tierra y mano de obra. Para que esto ocurra es necesario que el capital se abarate, relativamente, y que tierra y mano de obra se encarezcan. Ambas condiciones se cumplen durante el proceso de industrialización. (Singer, 1963: 25-28.)